Ashtanga yoga

Ashtanga Yoga es un sistema antiguo de Yoga con origen en la India. Transmitido de maestro a discípulo desde hace miles de años, llegó a nuestros días de la mano de Pattabhi Jois.

En Ashtanga vinyasa yoga, o como comúnmente se lo conoce, Ashtanga Yoga, sincronizamos la  respiración con el movimiento (vinyasa) en  una secuencia de posturas o asanas establecida.

Esta vinyasa genera calor en nuestro organismo ayudándonos así a purificarlo, tanto de las  toxinas físicas que lo hacen estar débil y  enfermo, así como de las toxinas mentales y  emocionales que hacen difícil el paso hacia  una mayor claridad mental, una mejor  comprensión de nuestra propia vida.

A la vez que nos movemos en la secuencia focalizamos nuestra atención sobre tres puntos (Tristhana):

Respiración. Nuestra vida se inicia con una respiración y finaliza con ella, se  muestra así su importancia para la existencia siendo además pieza clave en la práctica de Ashtanga Yoga. Guiando el movimiento, la respiración suave, profunda, libre y sin pausas hace posible la unión de un asana con otra para resultar así en un baile, una meditación en movimiento.

Esta respiración se torna correcta y las asanas se hacen efectivas gracias al uso de los bhandas (vinculos, cierres, sellos energéticos): mula (perineo) y uddiyana bhanda (bajo abdomen, debajo del ombligo). Estos bhandas se traducen durante nuestra práctica en una contracción suave del área indicada, aportando ligereza, fuerza, alineamiento a las posturas de la secuencia y permitiendo en el aspecto más sutil impedir que la energía se disipe.

Asana (postura). Preparamos con las asanas a nuestro cuerpo, purificándolo a la vez que adquiere fuerza y flexibilidad. Con la práctica repetida de la secuencia de asanas se nos presenta la oportunidad de ponernos en contacto intimo con nosotros mismos/as y utilizar la práctica diaria como un espejo donde mirarnos.

Dristhi (punto de enfoque). Focalizamos nuestra atención en un punto, dirigiendo la mirada hacia él evitamos distracciones y centramos nuestra mente. Son nueve los dhristis que usamos: nariz, entrecejo, manos, pulgar, ombligo, pies, arriba, hacia el lado derecho y hacia el lado izquierdo.

Pero en Ashtanga Yoga la práctica no está separada de la filosofía, no  solo nos limitamos a ejecutar una serie de asanas (posturas). Conforme vamos adentrándonos en la práctica nuestro cuerpo se va purificando, equilibrando, nuestra mente se aclara. Esto hace más sencillo que penetren en nosotros los códigos o preceptos sociales y personales que nos mantendrán en la senda adecuada, aquella que describe Patanjali en sus Yoga Sutras.

Si deseas ampliar la información sobre este estilo de Yoga (como empezar, práctica, mantras…) consulta la web www.ashtangayogaalmeria.com